La Pingüécula y el Pterigión son crecimientos en la conjuntiva del ojo.
La pingüécula es un crecimiento amarillento en la conjuntiva. Suele localizarse en el lado del ojo más cercano a la nariz, aunque puede suceder en el lado opuesto. La pinguécula puede contener depósitos de proteínas, grasas y calcio.

El pterigión es un crecimiento de tejido carnoso (compuesto de vasos sanguíneos) que puede comenzar como una pingüécula. Puede permanecer pequeño o crecer a un tamaño suficientemente grande como para cubrir parte de la córnea. Cuando esto sucede, puede afectar la visión.

Tanto la pingüécula, como el pterigión, se cree son causados por una combinación de exposición a rayos ultravioleta (UV) provenientes del sol, el viento o el polvo.
Si ha tenido alguno de ellos con anterioridad, al menos una vez, procure evitar exponerse a los elementos que causan estos crecimientos. Se sugiere el uso de lentes de sol para proteger los ojos de la luz UV, usar también lágrimas artificiales en caso de resequedad.
Los síntomas en ambos casos pueden variar de leves a graves. Por ejemplo:
*Enrojecimiento e hinchazón de la conjuntiva, mayormente cuando crece el pterigión.
*Una mancha o protuberancia amarillenta en la parte blanca del ojo.
*Sequedad, picazón y ardor en los ojos.
*Sensación de arena en el ojo.
*Visión borrosa.
No existe tratamiento médico, local o general, que haga desaparecer dicho tejido; sin embargo, el uso de lubricantes oculares y algunas gotas con corticoides ayudan a disminuir la sensación de cuerpo extraño del paciente y en cierta forma evitar que el pterigión aumente de tamaño. Cuando el pterigión produce molestias al paciente o aumenta de tamaño hasta ocupar la zona pupilar, impidiendo la visión, es necesario recurrir a la cirugía.
Se utiliza anestesia local. El ojo es abierto con un separador. Se coloca bajo un microscopio y se le pide que dirija la visión hacia un punto determinado. Se le protegerá con un campo estéril, pero podrá respirar y hablar normalmente. El autoinjerto significa que una pequeña porción de su conjuntiva será colocada en el sitio en donde se realiza la escisión del pterigión. Se colocarán suturas absorbibles o se retirarán las mismas al cabo de dos semanas.
Después de la cirugía se le colocará un parche, que a los pocos días se le quitará. El ojo estará rojo, tardará unas pocas semanas en recobrarse. Deberá consumir los medicamentos prescritos y utilizar gafas oscuras durante un tiempo.
Como toda cirugía no está libre de complicaciones, tales como infección de gravedad variable, pudiendo ocasionar la pérdida de la visión y la atrofia del ojo, pérdida de transparencia de la zona intervenida, adelgazamiento de la córnea, ulceración o perforación, granuloma a cuerpo extraño, cicatriz conjuntival hipertrófica, etc.
Existe la posibilidad de reaparecer en un porcentaje aproximado de 30%, pudiendo hacerlo con mayor agresividad si la operación no es bien realizada o si usted continúa con exposición solar. Cuando el pterigión es muy grande puede requerir una membrana amniótica.
Cuando el pterigión no invade el eje visual, las posibilidades quirúrgicas de éxito inmediato son muy elevadas (superiores al 90 %). Realizar este procedimiento contribuye a evitar la evolución del padecimiento y cuidar de la salud ocular.
